REFRANES - E

 Te ofrecemos la más completa colección de refranes ordenados de forma alfabética:

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N-Ñ-O-P-Q-R-S-T-U-V-W-X-Y-Z

Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.

Échalas del tuyo que con el aire no se oye.

El agua de San Juan quita aceite, vino y pan.

El agua fresca se bebe en jarro.

El agua para los bueyes y el vino para los reyes.

El amo imprudente hace al mozo negligente.

El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.

El amor da al necio osadía y entendimiento.

El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.

El amor de los gatos, a voces y por los tejados.

El amor destierra la vergüenza.

El amor entra con cantos, y sale con llantos.

El amor entra por los ojos.

El amor es ciego, y el matrimonio lo cura.

El amor es de hermano, y no de señor.

El amor es loco, pero a muchos vuelve tontos.

El amor no quiere consejo.

El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.

El amor primero es el único verdadero.

El amor vive en presencia y muere en ausencia.

El amor y el buñuelo, han de comerse en caliente.

El amor y el reinar, nunca admiten compañía.

El amor y el vino sacan al hombre de tino.

El amor y la fe, en las obras se ven.

El amor y la luna se parecen, menguan cuando no crecen.

El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.

El amor, unas veces soñador y otras volador.

El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.

El año que es de leche, hasta los machos la dan.

El aragonés fino después de comer tiene frío.

El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.

El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.

El avariento nunca está contento.

El avaro, por gastar poco, aunque todo lo tiene, carece de todo.

El ave que vuela, a la cazuela.

El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.

El bien viene andando, pero el mal volando.

El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.

El blanco es el color que se ensucia más fácilmente.

El borracho, aunque turbio, habla claro.

El buen garbanzo y el buen ladrón, de Fuentesauco son.

El buen mosto sale al rostro.

El buen paño en el arca se vende.

El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.

El buen vino de ha de beber en cristal fino.

El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.

El buey lerdo bebe el agua turbia.

El buey no es de donde nace, sino de donde pace.

El buey suelto, bien se lame.

El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.

El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.

El caballo y la mujer, a ojo se han de tener.

El caldo, en caliente; la injuria, en frío.

El can en agosto, a su amo, vuelve el rostro.

El canal del Manzanares, pocos barcos saca a mares.

El cantar, alegra el trabajar.

El capitán verdadero embarca el primero y desembarca el postrero.

El casado casa quiere.

El catalán de piedras hace pan.

El cebo es el que engaña, no la caña.

El cerebro es embustero; el corazón verdadero.

El cobarde vive, el valiente muere.

El comer y el rascar, todo es empezar.

El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.

El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.

El corazón no habla, más adivina aunque calla.

El dar es honor; el pedir, dolor.

El demonio y las mujeres siempre se entretienen.

El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.

El día para el trabajo; la noche para el descanso.

El día que el pobre come merluza, está malo el pobre o la merluza.

El día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo.

El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.

El dinero del mezquino anda dos veces el camino.

El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.

El dinero del pobre, va dos veces a la plaza.

El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.

El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.

El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.

El gañán y el gallo, de un año.

El gato escaldado, del agua fría huye.

El golpe de la sartén, aunque no duela, tizna.

El gusto se rompe en géneros.

El hábito no hace al monje.

El hambre aguza el ingenio.

El hambre es muy mala consejera.

El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.

El hijo de erizo con púas nace.

El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.

El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.

El hombre donde nace, el buey donde pace.

El hombre experimentado, es hombre viejo y gastado.

El hombre pone, y la mujer dispone.

El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.

El hombre reina y la mujer gobierna.

El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.

El huésped dos alegrías da, una cuando llega y otra cuando se va.

El ignorante y el ciego caminan a tiento.

El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.

El jefe siempre tiene razón.

El joven armado y el viejo arrugado.

El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.

El lechón de un mes, y el pato, de tres.

El levante las mueve y el poniente las llueve.

El lobo, harto de carne, métese a fraile.

El loco, por la pena es cuerdo.

El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.

El mal ajeno no cura el mío.

El mal año entra nadando.

El mal caldo, hirviendo y siplando.

El mal cobrador hace mal pagador.

El mal de vientre no se cura con agua caliente.

El mal entra como loco, y sale poco a poco.

El mal llama al mal.

El mal para quien lo fuere a buscar.

El mal que no tiene cura, es locura.

El mal trago pasarlo pronto.

El mandar no admite par.

El marido celoso nunca tiene reposo.

El mejor disfraz, el tiempo te lo dará.

El mejor escribano echa un borrón.

El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.

El mejor premio es merecerlo.

El mejor cazador, miente más que caza.

El melón y el casamiento, han de ser de acertamiento.

El melón y la mujer difíciles son de entender.

El melón y la mujer, malos son de conocer.

El melón, calado, y el amigo, bien probado.

El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.

El muerto al hoyo y el vivo al bollo.

El muerto al pozo, y el vivo al gozo.

El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.

El muerto y el convidado, a los tres días apestan.

El mundo es un mercado, o serás ladrón o serás robado.

El mundo es un tira y afloja, y para que unos rías, otros lloran.

El novio y el pez, frescos han de ser.

El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.

El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.

El ojo del amo engorda el caballo.

El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.

El pan ajeno hace al hijo bueno.

El pan sin ojos, y el queso con ellos.

El perro del hortelano, ni come ni deja comer al amo.

El perro viejo, si ladra, da consejo.

El pescador de caña, más come que gana.

El pescar con caña, requiere paciencia y maña.

El pez grande se come al chico.

El pez, por su propia boca muere.

El pobre es rumboso; el rico roñoso.

El pobre no tiene consuelo ni con la subida del sueldo.

El primer automóvil es como el primer hijo.

El prometer no empobrece, el dar es lo que aniquila.

El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.

El puerco y el noble, por la casta se conocen.

El puro y la mujer, acertar y no escoger.

El que a buen árbol se arrima, buena sangre le cobija.

El que a hierro mata, a hierro muere.

El que a la bestia le hace mal, es más bestia que el animal.

El que a la tienda va y viene, dos cosas mantiene.

El que a los cuarenta no atura, y a los cincuenta no adivina, a los sesenta desatina.

El que a mi casa no viene, de la suya me echa.

El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.

El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.

El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.

El que acaba primero, le ayuda a su compañero.

El que aconseja, no paga.

El que al cielo escupe a la cara le cae.

El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.

El que algo quiere, algo le cuesta.

El que ama a una casada, puede morir de cornada.

El que ama el peligro, en él perece.

El que ama, teme.

El que anda en silencio, cazar espera.

El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.

El que asno nace, asno se queda.

El que avisa no es traidor.

El que bien huele, mal hiede.

El que bien lo sabe, pronto lo reza.

El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.

El que bruto entra, bruto se ausenta.

El que busca , encuentra.

El que buen salto da, a sus pies se atiene.

El que busca las escogidas, se queda con las raídas.

El que cada día va bien, el domingo no tiene que poner.

El que calla, no dice nada.

El que calla, otorga.

El que callar no puede, hablar no sabe.

El que camina, no estorba.

El que canea, no calvea.

El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.

El que come aguacate sin sal, come mierda sin pensar.

El que come poco y bien, vive mucho y mejor.

El que come solo, muere solo.

El que come tierra, carga su terrón.

El que come y canta, pronto se atraganta.

El que come y deja, dos veces pone la mesa.

El que come y no da, atragantado morirá.

El que compra paraguas cuando llueve, valiendo sólo seis le cobrarán nueve.

El que compra y miente en su bolso lo siente.

El que con cojos anda se llama bastón.

El que con locos anda, a aullar se enseña.

El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.

El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.

El que con niños se acuesta, orinado se levanta.

El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.

El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.

El que con tontos anda es por sacarles la pasta.

El que cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.

El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.

El que cree en la astrología, se amarga todos los días.

El que cuida la higuera, comerá de su fruto.

El que da lo que tiene, no está obligado a dar más.

El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro y la amistad de su dueño.

El que da porque le den, engañado debe ser.

El que da y quita, con el diablo se desquita.

El que da, recibe.

El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.

El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.

El que de joven come perdices, de grande caga las plumas.

El que de joven corre, de viejo trota.

El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.

El que de joven no trotea, de viejo galopea.

El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.

El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.

El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.

El que de nada sabe, de todo se unta.

El que de pequeño come perdices, de viejo caga las plumas.

El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.

El que de veras quiere dar, no ofrece.

El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.

El que deja una herencia, deja pendencias.

El que dice la verdad, ni peca ni miente.

El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.

El que dice tener  palabra, al final no te cumple nada.

El que dice verdades a medias, dice mentiras a puños.

El que es de tu profesión, es tu perdición.

El que es exagerado, siempre queda mal parado.

El que espera, desespera.

El que esperar puede, alcanza lo que quiere.

El que está a las duras, está a las maduras.

El que está bien y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.

El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá conque pagar.

El que fua a Sevilla perdió su silla.

El que guarda, siempre tiene.

El que ha naufragado teme a la mar aún calmado.

El que ha sido cocinero antes que fraile, lo que pasa en la cocina bien sabe.

El que ha sido tu enemigo, nunca será tu amigo.

El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.

El que habla de millones, seguro que no tiene para calzones.

El que habla es el que peca.

El que la deba, que la pague.

El que la sigue, la consigue.

El que lejos va a casar, o va engañado o va a engañar.

El que llama a un abogado es que ha matado o mucho a robado.

El que madruga, es sereno.

El que manda y se equivoca, vuelve a mandar.

El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.

El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.

El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.

El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.

El que mucho abarca, poco acaba.

El que mucho abarca, poco aprieta.

El que mucho corre, pronto para.

El que mucho duerme, poco vive.

El que mucho habla, mucho yerra.

El que mucho ofrece, poco da.

El que muere, se libra de lo que debe.

El que nace barrigón es inútil   que lo fajen.

El que nace para burro, de pequeño ya tiene orejas.

El que nace para maceta, no pasa del balcón.

El que nace para monje, del cielo le cae el hábito.

El que nace para rey, del cielo le cae la yunta.

El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.

El que nada no se ahoga.

El que nada sabe, nada tiene.

El que nada sabe, de nada duda.

El que no ama, no se desilusiona.

El que no anda, no tropieza.

El que no ayuda, estorba.

El que no encuentra amigos, por algo será, yo digo.

El que no es agradecido, no es bien nacido.

El que no llora, no mama.

El que no mira adelante, atrás se queda.

El que no muere en la guerra se resbala en la bañera.

El que no ioye consejo, no llega a viejo.

El que no pierde, algo gana.

El que no se  consuela, es porque no quiere.

El que no tiene enemigos, no tiene incentivos.

El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.

El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.

El que no tiene opinión, se aprende cualquier canción.

El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.

El que paga la primera ronda, se ahorra la cuenta de la cena.

El que paga. descansa y el que cobra, también.

El que parte y reparte, se queda con la mejor parte.

El que peca de modesto, es tirado en un cesto.

El que pega primero, pega dos veces.

El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.

El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.

El que pide lo justo, recibe migajas.

El que pide y no da, siempre algo tendrá.

El que por necesidad trabaja, poco tiene y poco gana.

El que por su gusto es buey, hasta la coyunta lame.

El que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe.

El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.

El que presume de honrado, presume de desgraciado.

El que quiera peces que se moje el culo.

El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.

El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.

El que ríe el último, ríe mejor.

El que roba a un ladrón, tiene cien años de perdón.

El que sabe obedecer, no tiene derecho a mandar.

El que sane guardar un secreto es porque está muerto.

El que se acuesta con hambre, sueña con viandas.

El que se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.

El que se enfada en la boda, la pierde toda.

El que se escusa, se acusa.

El que se pega al televisor, pierde fuerzas y color.

El que se pica, ajos come.

El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.

El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.

El que siembra odio, cosecha tempestades.

El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.

El que te presta oídos es porque también quiere hablar.

El que tiene obreros no sabe lo que es tener patrones.

El que tiene padrino es el que se bautiza.

El que tiene tienda, que la atienda, y sino que la venda.

El que tiene una alta meta, suela cambiar de chaqueta.

El que va a la romería, se arrepiente todo el día.

El que viejo se casa, mal lo pasa.

El que vive de favores, sirve a muchos señores.

El que vive de idealismos, muere de pesimismos.

El que vive de prestado, algún día es encuerado.

El saber no ocupa lugar.

El sabio calla, el tonto otorga.

El saco del jugador, no necesita atador.

El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.

El sólo querer es medio poder.

El sordo no oye, pero compone.

El tiempo aclara las cosas.

El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.

El tiempo todo lo alcanza,  a la corta o a la larga.

El tiempo todo lo cura.

El tiempo vuela, que se las pela.

El tonto y el mezquino andan dos veces el mismo camino.

El toro y el melón, como salen, son.

El toro y el vegonzoso, poco duran en el coso.

El último mono es el que se ahoga.

El uso hace diestro, y la destreza maestro.

El vago trabaja doble.

El valiente vive hasta que el cobarde quiere.

El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.

El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.

El zorro viejo huele a trampa.

En abril, lluvias mil, y todas caen en un barril.

En agosto y en enero, no tomes el sol sin sombrero.

En boca cerrada no entran moscas.

En boca con mella, si entra una mosca, allá ella.

En buen año o en malo, no dejes la harina en el salvado.

En cada refrán tienes una verdad.

En casa como porquero, y en la calle, caballero.

En casa de la puta, el que la pilla la disfruta.

En casa de Manuel, él es ella y ella es él.

En casa de Margarita, ella pone y ella quita.

En casa de mujer rica, ella manda y ella grita.

En casa del abad, comer y llevar.

En casa del capellán, no falta nunca el pan.

En casa del herrero, cuchillo de palo.

En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.

En casa del jabonero, el que no cae resbala.

En casa llena, sienta bien la torta ajena.

En casa sin mujer, no te podrías valer.

En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.

En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.

En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.

En el modo de barrer, se conoce si es limpia una mujer.

En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.

En el país de los ciegos, el tuerto es el rey.

En el pecado llevará la penitencia.

En el tono que canta el abad, le responde el sacristán.

En enero, ni galgo lebrero ni halcón perdiguero.

En febrero busca la sombra el perro.

En la forma de sujetar la sartén, se conoce al cocinero.

En la mesa y en el juego, se conoce ala caballero.

En la siesta y en el juego, se conoce al caballero.

En la variedad está el gusto.

En las cuestas arriba queiro mi burro, que las cuestas abajo, bien me las subo.

En las damas el desdén, es algo que parece bien.

En los grandes aprietos, crece el entendimiento.

En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.

En martes, ni te cases ni te embarques.

En muerte y en boda verás quien te honra.

En perro flaco, todo son pulgas.

En quien nada sabe, pocas dudas caben.

En todas partes cuecen habas, y en mi casa a calderadas.

Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.

Entre dimes y diretes, bien harás si no te metes.

Entre dos amigos, un notario y dos testigos.

Entre dos piedras molares, no metas los pulgares.

Entre dos que se quieran, con uno que coma basta.

Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.

Entre padres y hermanos, no metas tú las manos.

Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.

Entre reventar y peer, ¿qué duda puede haber?

Entre santa y santo, pared de cal y canto.

Entre sastres, no se pagan hechuras.

Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.

Entre todos la mataron, y ella sola se murió.

Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.

Éramos pocos y parió la abuela.

Eres más gandul que la chaqueta de un guarda.

Eres más largo que un día sin pan.

Eres más lento que el caballo del malo.

Eres más lento que un caracol artrítico.

Eres más torpe que un gusano con guantes.

Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.

Es más fácil conocer al enemigo que al amigo.

Es más larga que la cuaresma.

Es mejor mala avenencia que buena sentencia.

Es mejor un buen rumor que una mala noticia.

Esperando marido caballero, lléganme las tetas al braguero.

Es tan bueno, que confunde las películas con la realidad.

Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.

Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.

Esconder la ignorancia es hacerla crecer.

Escrita la carta, mensajero nunca falta.

Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.

Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a  lo mío, yo.

Estornudos y frailes, salen a pares.

Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.

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