TRUCOS PARA DEJAR DE FUMAR

Aunque el dejar de fumar no resulta tan fácil como algunos suponen, aquí podrán conocer algunos métodos útiles para poder abandonar esta mal hábito.

La difícil elección


El dejar de fumar no resulta tan fácil como algunos suponen. Una vez que la persona tiene el vicio, éste se convierte en una parte importante de su vida. Y dejarlo será como que le falte a algo a la misma. Según especialistas, hay que terminar con esa tonta idea de que abandonar el tabaco se resuelve en todos los casos con el esfuerzo y la voluntad del fumador. Porque en realidad se trata de una severa adicción que en muchas ocasiones necesita de un tratamiento con fármacos.

Por lo tanto, la ayuda de expertos es primordial para que el adicto pueda dejar de fumar, porque lo que ocasiona la abstinencia es, para muchos, algo difícil de soportar: ansias de fumar, dolor de cabeza, mareos y vértigo, irritabilidad, temblor interior, falta de concentración, temblor de manos, pérdida de apetito, dolor de ojos, náuseas, vómitos, cambios de sabor, ansiedad para comer, contracciones musculares, cansancio, debilitamiento, sudor de manos, hormigueos en la piel.

Etapas del fumador


Cuando el fumador decide dejar de fumar pasa por una serie de procesos temporales de actitud ante el hábito. En un principio, el fumador disfruta con el hábito de fumar y no se plantea ningún problema por ello, es un fumador consonante. En esta etapa, de precontemplación, se encuentran los fumadores menores de 30 años, sin enfermedades asociadas o no al tabaco.

Luego, en la fase de planteamiento o de contemplación, el fumador se plantea las posibles consecuencias negativas para la salud. Comienza a ser un fumador disonante, es decir fuma pero sabe que está mal hacerlo.
Le sigue la etapa de acción, en donde quien fuma se ve obligado a dejar de hacerlo. Aquí sabe que fumar hace mal y lo deja. Esta es una fase que se repetirá varias veces en la evolución de la dependencia, el fumador pasará a la contemplación y a la acción repetidas veces.

En la fase de consolidación o mantenimiento están aquellos fumadores que llevan más de seis meses de abstinencia y, aunque no fuman nada, hasta los doce meses no se los puede considerar como ex-fumadores.
Por último, se encuentra la etapa de la recaída. ésta se da en un porcentaje variable de los casos, y es acompañada de una gran pérdida de la autoestima personal.

Cómo empezar

Primero, y lo más importante, hay que conocer las razones de por qué dejar de fumar. Estas razones son: mejorar la salud en todos los aspectos (como no tener dolor de garganta, tos, fatiga al ejercicio, infecciones de repetición). Dar ejemplo a los niños y no empeorar la salud de los mismos. Razones de estética, como dejar de tener mal aliento, dientes amarillos, arrugas, etc. También y lo más importante es tener en cuenta que al fumar se pueden contraer varias enfermedades cardiovasculares o empeorar otras como la obesidad; asimismo se tiene más posibilidades de contraer varios tipos de cáncer.

Luego de esto hay que tomar una decisión positiva: "debo dejar de fumar", y en los días sucesivos se deberá realizar esta reflexión cada vez que se tenga ganas de volver a fumar. Tomar esta decisión genera de inmediato una defensa en el ansia por fumar. Es importante elegir una fecha, la cual será un día que deberá asociar al cambio de vida, como un antes y un después.

Una vez que el fumador ha abandonado el tabaco, lo mejor es que no lo vuelva a retomar. La decisión y el abandono de fumar debe ser una elección de pocos días no una decisión poco a poco y en meses. La peor parte está en los tres primeros días, a partir del quinto día el ansia por fumar es menos intensa y más fácil de superar. Para llevar adelante esta etapa será de gran ayuda la dieta. Y tener muy en cuenta que ante el deseo de fumar, se deberá respirar de manera profunda, relajarse, beber agua, masticar chicle, y en caso de presentar insomnio, evitar el café y hacer ejercicio. Si padece estreñimiento, se deberán comer alimentos ricos en fibra, como cereales, verduras. Es significativo destacar que al año de no fumar el riesgo de padecer insuficiencia coronaria será un 50% menor que el de un fumador.

La dieta va a ser fundamental en el periodo inicial, en el cual deberá comer alimentos ligeros, y dar prioridad a las frutas y a los vegetales, que además de facilitar la abstinencia, aportarán vitaminas C y B. No comer carnes ni pescados fritos o guisados y no comer postres azucarados, ya que el azúcar puede impedir la absorción de ciertas vitaminas que serán fundamentales para estos días (porque mejoran la función nerviosa). Evitar comer condimentos fuertes, mostaza, pimienta, chile, porque producen un aumento del ansia de fumar.

En la siguiente etapa se deberá tomar mucho líquido, entre cinco o seis vasos de agua al día o jugo de frutas naturales o leche. Es importante para eliminar la nicotina y para evitar la ansiedad, además de ser necesario para el sistema nervioso. Hay que evitar rotundamente tomar café o té, ya que son estimulantes del sistema nervioso y generan más ansiedad de fumar. Tampoco hay que tomar alcohol.

Es bueno darse frecuentes duchas y baños durante la primera semana, ya que la piel es un órgano excretor y por ello el estimular mediante el agua esta función ayudará a pasar la abstinencia y limpiar de nicotina el cuerpo. Asimismo, hay que aumentar la inhalación de oxígeno, realizando inhalaciones profundas de aire, en momentos de ansiedad y sobre todo después de las comidas. Hay que moverse y pasear sobre todo después del almuerzo o la cena. Por último, y quizás lo más relevante, es la ayuda exterior. Se puede contar con familiares o amigos que apoyen en el objetivo.

Distintas técnicas para dejar el mal hábito


A continuación se podrán conocer diferentes técnicas de apoyo. La reflexología, es una de ellas, ya que por la relación que existe entre los pies, los pulmones y el sistema nervioso se usa como sistema para dejar de fumar, relajando el sistema nervioso y estimulando la desintoxicación del organismo. También se pueden utilizar parches y chicles de nicotina los cuales, además de encontrarse disponibles sin receta médica, logran suavizar los síntomas de la abstinencia.

La acupuntura o la hipnosis, en cambio, se utilizan como motivación durante los primeros momentos. Del mismo modo se pueden llevar a cabo terapias relajantes como son los baños calientes, saunas, masajes, piscinas.

El uso de hierbas también sirve. Este método se ha utilizado desde la antigüedad en el tratamiento de las dolencias bronquiopulmonares y como sustitución de la nicotina. Resultan útiles las hojas de: gordolobo, tusilago, yerbasanta, zarzaparrilla y romero. La hoja de lobelia se fuma en sustitución del tabaco. Otras hierbas que pueden ayudar son: la hoja de datura, la de ginseng, la nébeda, la damiana, la menta y el regaliz. Afirman que la raíz del cálamo mascada produce un gran rechazo de la nicotina, igual que mascar unos dientes de ajo.

Te sobrarán los motivos

Si dejas de fumar conseguirás beneficios tanto a corto como a largo plazo

 

Veinte minutos después del último cigarrillo

La presión arterial baja a su nivel normal
  La frecuencia cardiaca desciende a valores normales
  La temperatura de las manos y los pies aumenta hasta valores normales

 

Pasadas 8 horas

La concentración de monóxido de carbono en sangre baja a su nivel normal
La concentración de oxigeno en la sangre se normaliza

 

A las 24 horas

Disminuye el riesgo de sufrir un infarto cardíaco

 

48 horas después de dejar de fumar

Las terminaciones nerviosas se acostumbran a la ausencia de nicotina
 
Aumenta la agudeza del olfato y el gusto 

 

 

De 2 a 3 semanas

Mejora la circulación
La función pulmonar aumenta hasta un 30%
Caminar se vuelve más fácil

 

De 1 a 9 meses después de dejar de fumar

Disminuye la tos, la cogestión nasal, la fatiga y la sensación de ahogo
Vuelven a crecer los cilios en los pulmones, lo que mejora la capacidad para limpiar el pulmón y disminuyen las infecciones

 

1 año después

El riesgo de padecer insuficiencia coronaria es 50% menor que el de un fumador
 


5 años después de dejar de fumar

  El riesgo de morir de enfermedad cardiaca es igual al de los no fumadores
El riesgo de morir por enfermedad pulmonar disminuye a la mitad

 

10 años después

El riesgo de morir de cáncer de pulmón es similar al de los no fumadores

 

VOLVER